viernes, 2 de octubre de 2026

Las nubes se disipan más allá del horizonte

 "¿Adónde va el tiempo? Ojalá pudiera meterlo en una botella y guardar un poco."

 



 

El silencio de la casa tiene hoy una densidad diferente, como si el aire se hubiera vuelto de plomo tras el portazo. Me dejaste aquí, suspendida en medio del salón, con una marea de preguntas mudas atropellándose en la garganta y la certeza lacerante de que jamás habrá una respuesta.

La ausencia no es lo que más duele, sino empaquetar el inventario de lo que nunca existió fuera de mi mente. Repaso en bucle las conversaciones que tanteábamos en la penumbra, preludio de un futuro prometedor, los gestos de complicidad que creí adivinar en la curva de tus ojos, los planes que construí sobre el cimiento frágil de un par de miradas mal interpretadas. Qué talento el mío para inventar catedrales.

Siento el alma mortificada por esa maraña de dudas que se retuercen en el pecho buscando en qué segundo exacto me volví invisible, cuándo empezaste a  ensayar la huida mientras yo, tonta de mí,  tejía un futuro a tu medida.

Me queda en los labios la forma intacta de una sonrisa que nunca llegó a destino. Resta ahí, congelada, suspendida en el aire como esa taza de café que no te tomaste, tibia al principio, amarga después, enfriándose despacio hasta volverse una mancha oscura e inservible que nadie ya se va a beber.

 

No llores pequeña, todo pasa.  

 

2 comentarios:

  1. Sí.
    Todo pasa.
    Es cuestión de tiempo... y se acabó para siempre.

    Así que no sales de casa eh guapa, jajajaaa

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    Respuestas
    1. Qué cotilla eres, se suponía que estaba escondida en este blog, ¿cómo lo has encontrado??
      Salir, ¿para qué? Si tú estuvieras en mi ciudad...saldría para que me encontraras.

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